Milan con niños Museo Leornado Da vinci

¿Vas a visitar Milán con niños? Te dejamos una guía sobre qué visitar en Milán en dos dias

La ciudad de Milán

Milán combina muchas de las virtudes de una gran ciudad italiana. No tiene la majestuosidad de otras ciudades como Roma, Venecia o Florencia pero esconde algunos tesoros que merecen ser descubiertos.

Es cierto que cuando se trata de Milán, se habla de la capital de la moda, la poderosa economía del norte, el arte renacentista o la catedral del Duomo. Y siendo todas ellas razones suficientes para visitar la ciudad, ninguna aparentemente puede resultar atractiva para los más pequeños.

Perfecto para viajar con niños

Pero no te dejes llevar por las primeras impresiones. Combina el fresco de La Última Cena  con una visita al Museo de la Ciencia de Leonardo Da Vinci. Pasea por el Parque Sempione después de visitar el Castillo Sforzesco. Añade a la visita al Duomo con la subida al tejado de la misma catedral. Súmale al bullicio de la Galería Vittorio Emanuele la tranquilidad de una pizzería por zona de los Navigli. Si unes todo ello, puede que toda la familia, incluidos los más pequeños, se lleven un buen recuerdo de la ciudad.

Te animamos a conocer todos estos tesoros de la ciudad.

Viajar a Milan con niños Castillo Sforzesco

Las rutas que te proponemos

Te dejamos la referencia de cuatro rutas en Milán. Las tres primeras las puedes hacer en días completos o condensarlas en medios días, para lo cual necesitarás dedicarles menos tiempo a los museos. La cuarta no es una ruta propiamente dicha, sino que engloba varios puntos de interés en los alrededores de Milán.

El norte de Milán

Esta ruta puede ser complicada de organizar ya que requiere reservar con (mucha) antelación dos de los puntos que incluye: Santa María Delle Grazie y la Torre Branca.

Santa María Delle Grazie

El día comienza en Santa María Delle Grazie (1), una basílica mundialmente conocida por albergar en ella el fresco más conocido de Leonardo da Vinci: Il Cenacolo o La Última Cena. Se encuentra en el refectorio de la basílica. De hecho, tiene ahora una entrada independiente para pasar primero al claustro y después al refectorio mismo.

El fresco de la Última Cena

Se restauró en 1999 para intentar devolverle a su estado original y evitar el continuo deterioro al que se había visto sometido. Como muestra de este deterioro simplemente mencionar que los monjes de la abadía decidieron en el S. XVII abrir una puerta en medio del fresco o el hecho de sobrevivió a un bombardeo en 1943 durante la II Guerra Mundial.

Desde que se restauró, está protegida por fuertes medidas de seguridad lo que, unido al hecho de que se restringen los grupos que pueden estar al mismo tiempo dentro de la sala, hace que tengas que reservar con muchísima antelación la visita para contemplar esta obra de arte.

Si tienes suerte de poder reservar, aprovecha para ver también el fresco que se encuentra enfrente, la Crucifixión de Donato Montorfano.

Iglesia de San Maurizio al Monastero Maggiore

Desde allí, te puedes dirigir directamente al Castillo Sforzesco o, si tienes tiempo, pasarte primero por la Iglesia de San Maurizio al Monastero Maggiore (2), que destaca por unos magníficos frescos muy bien conservados. Su campanario fue una de las torres del circo romano, construido a finales del s. III d. C.

Castillo Sforzesco

Historia

El Castillo Sforzesco (3) ha sido considerado durante siglos como un símbolo de la dominación extranjera. Construido en la década de 1360 por Galeazzo Visconti II, fue Francesco Sforza quien, justificándolo en motivos defensivos y en la necesidad de embellecer el castillo, inició en 1452 un proceso de ampliación del castillo que terminó su sucesor Galeazzo María. El castillo ha vivido una historia de sucesivo deterioro hasta que quedó reducido a un cuartel del ejército.

Las diferentes salas de exposiciones

En 1893 se inicia un proceso de restauración del castillo, sólo interrumpido por la II Guerra Mundial. Este proceso ha dado lugar a la estructura que ahora se conoce, destinada a albergar numerosas exposiciones. Entre estas salas destaca la de la Pieta Rondanini, una escultura inacabada de Miguel Ángel.

También puedes entrar en la Sala delle Asse, construida por orden de Ludovico el Moro y decorada en parte por Leonardo Da Vinci, si bien ya queda poco de las pinturas originales de este autor. La entrada al castillo y a su impresionante patio es gratuita, pero no así la de los diferentes museos que albergan las salas.

Viajar a Milan con niños Interior castillo Sforzesco

Parque Sempione

Una vez salgas del castillo, te puedes dirigir al Parque Sempione, construido a finales del s. XIX, a dar un paseo o, si te ha llegado la hora de la comida, acercarte a la pizzería Sibila, que se encuentra relativamente cerca (4).

La Torre Branca

Una vez en el Parque Sempione (5) te podrás dar un paseo, atravesando el lago artificial, hasta el Arco della Pace y, de vuelta, dirigirte a la Torre Branca (6), construida en los años 30 por Gio Ponti con motivo de la V mostra Triennale y restaurada años después por Fratelli Branca, de quien recibe el nombre. Si reservas con antelación, puedes subir a lo alto para, por poco más de 10 minutos, tener unas bonitas vistas de Milán. Ten en cuenta que los horarios y los días de visita son muy limitados. A nosotros no nos dio tiempo a reservar.

Pinacoteca de Brera

Si aún te queda tiempo y fuerzas, y tus hijos lo permiten, la ruta la puedes terminar en la Pinacoteca de Brera (7), que es el museo que cierra más tarde y donde podrás encontrar obras como los desposorios de la Virgen, de Rafael, La Pieta, de Giovanni Bellini, los discípulos de Emaús, de Caravaggio, la lamentación sobre Cristo muerto, de Andrea Mantegna o el beso, de Francesco Hayez.

En navidad

Otra opción, que seguro que tus hijos considerarán, será terminar el día en los Giardini Pubblici en los que, en época navideña, se monta el Villaggio delle Meraviglie, con atracciones para los más pequeños y una pista de patinaje.

Un restaurante de la zona

Por último, si tu hotel se encuentra en los alrededores de la Estación Central, puedes aprovechar para cenar en Il Paiolo y probar los tallarines con bogavante.

El centro de Milán

La Via Dante

La ruta comienza en la peatonal Via Dante (1), dejando a tu espalda el Castillo Sforzesco. Una calle repleta de cafeterías y de tiendas por la que poder pasear hasta llegar a la plaza Cordusio, de forma oval, desde donde podrás acceder a la también peatonal Via dei Mercanti.

Plaza de Affari

Puedes desviarte a la derecha antes de llegar a la plaza Cordusio si quieres pasar también por la Plaza Affari (2), donde se encuentra la bolsa y también un monumento que causó mucho revuelo cuando se instaló. Se trata de una mano mostrando solamente el dedo corazón.

La escultura, de 2010, es obra de Maurizio Cattelan, quien la donó al Ayuntamiento de Milán sólo con la condición de que se instalara en la Plaza Affari, justo enfrente del edificio de la bolsa, cosa que el Ayuntamiento aceptó. Su nombre es L.O.V.E., acrónimo de libertad-odio-venganza-eternidad.

Plaza del Mercado

Una vez te encamines a la Via dei Mercanti (3) llegarás a la Plaza del Mercado (4), una de las plazas más representativas de la ciudad y que es heredera de la época medieval de Milán.

Aún conserva edificios de aquella época como, por ejemplo, el Palazzo dei Giureconsulti (5), el Palazzo della Ragione (6), la Casa dei Panigarola (7), el Palazzo delle Scuole Palatine (8) y la Loggia degli Osii (9), con su combinación de mármol blanco y negro. La presencia de restaurantes de comida rápida le puede quitar un poco el encanto a la plaza, pero también te pueden sacar de un aprieto con los más pequeños.

La Plaza del Duomo

Una vez hayas paseado por la Plaza del Mercado, te deberás acercar al centro de Milán, a la Plaza del Duomo (10), uno de los lugares más fotografiados del planeta. Para entrar a la catedral, te deberás dirigir a un edificio que hay a tu derecha (11).

La catedral y la subida a la cubierta

Para poder subir al tejado, deberás adquirir un pase combinado que incluye también la entrada al Museo del Duomo, a la catedral, a la zona arqueológica de la Basílica de Santa Tecla y a la Iglesia de San Gottardo. Podrás elegir entre subir al tejado por las escaleras (12) o en ascensor (13) por un precio algo más caro. A la hora de decidirte, recuerda, sobre todo si vas con niños pequeños, que vas a subir a 45 metros de altura.

La panorámica

Las vistas desde el tejado son espectaculares y te permite contemplar una catedral desde una perspectiva nada habitual para ver de cerca sus arbotantes, sus gárgolas, sus agujas ricas en adornos y que dan al Duomo ese perfil tan característico, así como las estatuas de todos los tamaños (hay más de mil ochocientas).

La Madonnina

También podrás ver de cerca la Madonnina (14), una estatua de unos cuatro metros instalada en 1774 en el centro de la catedral coronando el punto más alto de la misma. Está hecha de cobre sobre una estructura de hierro y revestida por más de 6.000 láminas de oro puro y se ha convertido en el símbolo más famoso de Milán.

Unos cuantos datos sobre la catedral

El Duomo de Milán (15) es una de las iglesias más grandes del mundo. Se dice que el lugar estuvo ocupado por la Basílica de Santa Tecla, pero en realidad esta ocupaba el lugar de la actual plaza. La catedral ocupa el lugar de la Basílica de Santa María Maggiore. Los restos de la Basílica de Santa Tecla, así como del Baptisterio adyacente pueden ser visitados (16) si tu entrada incluye el acceso al área arqueológica, que se realiza desde el interior de la catedral.

La Basílica data del s. IV y fue objeto de sucesivas reconstrucciones hasta su demolición definitiva en 1461. Junto a los restos de la Basílica, encontrarás también los restos del Baptisterio de San Giovanni Alle Fonti (o de San Ambrosio), de la misma fecha, que fue el primero con planta octogonal y bañera de la misma planta del cristianismo. Al igual que la Basílica, fue demolido en 1394.

La construcción de la nueva catedral gótica, dedicada a Santa María Nascente, se inicia en el s. XIV y se prolonga hasta el s. XIX. En esta época, se termina la fachada, los ornamentos y las vidrieras.

Viajar a Milan con niños Duomo

El Museo del Duomo

Como hemos comentado antes, la entrada a las terrazas incluye la visita al Museo del Duomo (17), inaugurado en 1953, donde se conservan muchos de los elementos originales de la catedral, así como la entrada a la Iglesia de San Gottardo (18), que data del s. XIV y que fue reabierta en 2015 tras un proceso de restauración. Como curiosidad, señalar que aquí se instaló el primer reloj público de la ciudad.

Galería Vittorio Emanuele II

Cuando hayas terminado de ver el Duomo, podrás darte un paseo por la Galería Vittorio Emanuele II (19), unas galerías comerciales construidas en el s. XIX y que, con sus más de 30 metros de altura y 353 toneladas de hierro utilizadas para su estructura, alberga a las tiendas más lujosas de Milán. Todas ellas deben anunciarse con un cartel dorado sobre un fondo negro.

El toro de la Galeria

Como curiosidad, en el centro de la galería hay un mosaico de un toro y existe la costumbre de tocarle sus atributos para volver a Milán.

El Teatro alla Scala

Justo en el otro extremo de la galería se encuentra el famoso Teatro alla Scala (20), el teatro de Milán, inaugurado en 1778 para sustituir al Teatro Real Ducal, destruido por un incendio. Se permite el acceso al museo y la visita incluye la posibilidad de ver el auditorio, salvo que haya alguna representación en ese momento.

El Corso Vittorio Emanuele II

La ruta la puedes terminar recorriendo la comercial Corso Vittorio Emanuele II (21), con sus característicos soportales, dejando a tu derecha el centro comercial La Rinascente (22) y, más adelante, la Basílica de San Carlo al Corso (23), inaugurada en 1847, de estilo neoclásico e inspirada en el Panteón de Roma.

El sur de Milán

Museo de la Ciencia y de la Tecnología de Leonardo Da Vinci

La ruta por el sur de Milán comienza en el Museo de la Ciencia y de la Tecnología de Leonardo Da Vinci (1), con multitud de maquinaria e inventos que pueden resultar muy interesantes a la vez que los más pequeños pueden aprender algo de historia.

Planificar la visita

La visita al museo incluye, pagando un precio adicional, una visita guiada al interior del Submarino S 506 Enrico Toti y un simulador de vuelo de un helicóptero. Si te interesa la visita al interior del submarino, deberás reservar con antelación ya que, con mucha seguridad, cuando llegues al Museo no habrá horas disponibles en las siguientes horas.

La colección de maquetas de Leonardo Da Vinci y otros inventos

Durante el recorrido por el primero de los edificios, podrás conocer la colección de maquetas de Leonardo Da Vinci, expuestas por primera vez en 1953 y construidas a partir de los diseños de su autor. Una exposición muy interesante es la colección de fotografías espaciales de diferentes lugares del mundo. También los más pequeños podrán conocer multitud de inventos y de máquinas como un astrario, una colección de telescopios, el primer ordenador de Olivetti o una dinamo. Conocerán cómo funcionaba una forja o cómo transmitir en código Morse. Y podrán observar una pequeña muestra de piedra lunar, recogida por los astronautas del Apolo 17 en 1972.

El submarino S 506 Enrico Toti

Antes de llegar al segundo de los edificios dejarás, a tu izquierda, una nave que alberga una colección de locomotoras de vapor y, a tu derecha, el submarino S 506 Enrico Toti. Si no has podido hacer la reserva, sólo podrás verlo por fuera.

Una muestra de barcos, aviones y helicópteros

El último de los edificios contiene una muestra de barcos, aviones y helicópteros, de entre los que destaca el puente de mando y la sala de baile del transatlántico Corte Biancamano, de 1925, el buque escuela EBE, de 1921 y el Machi MC 205 V, un avión utilizado en la II Guerra Mundial.

La Basílica de San Ambrosio

Desde allí, te puedes dirigir a la Basílica de San Ambrosio (2), patrón de Milán, enterrado aquí y del que se conserva aún su esqueleto. La iglesia es una de las más antiguas de Milán y presenta como característica el tener las dos torres a diferente altura. Fue ampliada en el s. XI y desde entonces, pese a restauraciones posteriores, presenta su aspecto actual. Justo al lado encontrarás la Columna del Diablo (3), de mármol blanco y de la que se dice ser la puerta de entrada al infierno.

La Basílica de San Lorenzo Maggiore

La siguiente parada la puedes hacer en la Basílica de San Lorenzo Maggiore (4), construida en el s. IV d. C. en las afueras de la entonces ciudad romana. Hay varias hipótesis sobre la función del edificio. Parece que se trataba de un edificio destinado a ceremonias civiles y religiosas. Durante los s. XII y XIII fue objeto de sucesivas restauraciones para recuperarla de anteriores incendios y derribos. En el s. XVI la cúpula central colapsó y hubo de ser reconstruida. Del interior destacan los mosaicos que se encuentran en la Capilla de San Aquilino.

Justo enfrente de la Basílica, además de una estatua del emperador Constantino, encontrarás una columnata, uno de los principales vestigios de la ciudad romana que quedan, compuesta por 16 columnas de capiteles corintios.

El Parque Arqueológico del Anfiteatro Romano y del Antiquarium Alda Levi.

Si te interesa la cultura romana, a pocos metros de la basílica se encuentra el Parque Arqueológico del Anfiteatro Romano y del Antiquarium Alda Levi. Nosotros no entramos.

Viajar a Milan con niños Navigli

Los Navigli

El punto final de la ruta lo marcan los Navigli, antiguos canales navegables utilizados para el comercio de la ciudad, el transporte y el riego de campos. Construidos a partir del s. XII, existen cinco en la actualidad -Bereguardo, Grande, Martesana, Paderno y Pavese- y que permitieron conectar Milán con los lagos Maggiore y Como, con el río Po y con la ciudad de Pavia. Cerca de porta Ticinese sale el Naviglio Pavese (6), que data de 1359, y el Naviglio Grande (7), construido en 1177.

Naviglio Grande

Si recorres los primeros metros del Naviglio Grande, te encontrarás con el Vicolo dei Lavandai (8), un antiguo lavadero de ropa que ha venido siendo utilizado durante siglos hasta la década de 1950 y con el Palacio Galloni (9), residencia de una rica familia burguesa del s. XVII y que ahora sirve de centro cultural y de exposiciones, pese al aspecto de abandono que se aprecia desde el exterior.

Paseo en barco

Justo a la entrada del Naviglio Grande, se encuentra un pequeño embarcadero desde el que sale una barcaza que recorre unos 2,5 kilómetros y medio del canal. Sin embargo, transita por una zona industrial y un poco degradada por lo que no es muy recomendable, salvo por el hecho de que puedas ver la Iglesia de San Cristóbal (10), que en realidad alberga dos: una, construida en el s. XII y la otra, comúnmente llamada Capilla Ducal, que data del s. XV. Si, no obstante, decides cogerla, recuerda que el último de los barcos sale poco antes de las 18:00 y que el recorrido dura una hora.

Viajar a Milan con niños Navigli en barco

Para comer…

Al lado del embarcadero, hay una pizzería (11) donde se come bien a precios razonables. En época navideña, el canal se llena de luces por lo que puede resultar un sitio muy agradable para cenar.

Los alrededores de Milán

Lo que incluimos aquí, más que una ruta, engloba una serie de puntos de interés que se encuentran en los alrededores de Milán y que pueden completar tu viaje en familia por la zona si lo vas a hacer en coche.

La Cartuja de Pavia

Se trata de lugares de muy diferente orden y que van desde los parques de atracciones, que pueden gustar a los más pequeños, a los Outlets, que pueden interesar a los más mayores, así como un edificio de mucho interés, la Certosa de Pavia (o Cartuja de Pavia).

La cartuja se encuentra a una media hora en coche desde Milán. Una vez dejes el coche en el aparcamiento (1), te puedes dirigir al jardín que da entrada a la iglesia (2) después de haber comprado las entradas.

La construcción de la cartuja se inicia a finales del s. XIV por orden de Gian Galeazzo Visconti, duque de Milán. Pero fueron necesarios dos siglos más para completar su construcción, lo que explica la mezcla de estilos gótico, barroco y renacentista.

El recorrido

Una vez entras al complejo por el jardín, dejas a tu izquierda el Palacio Ducal, que ahora alberga el Museo, y te encuentras con la fachada de la Iglesia, de mármol policromado. La ruta incluye la entrada a la Iglesia, al claustro menor, que da acceso al refectorio, al museo y al claustro mayor donde se encuentran las celdas de los monjes. Puede ser una opción interesante para que los más pequeños puedan conocer de primera mano cómo era la vida en estos lugares. Uno de los elementos más conocidos de la Iglesia es el sepulcro vacío de Ludovico el Moro y Beatriz d’Este.

Viajar a Milan con niños Cartuja de Pavia

Dos centros comerciales

A media hora de la cartuja y una de Milán, tienes el Serravalle Designer Outlet (3), para los amantes de la moda a buenos precios. Al oeste de Milán, a media hora de Milán, existe otro de características similares, Vicolungo The Style Outlets (4). En la página web de ambos aparece el directorio de tiendas para que puedas comparar antes de ir.

Parques temáticos para niños

Para los más pequeños, existen varios parques temáticos, de entre los que te destacamos Leolandia (5), un parque de atracciones que se encuentra cerca de Bérgamo, y Acquaworld (6), un parque acuático cubierto, en Monza.

Por último, si piensas viajar a Italia, consulta nuestros consejos de viaje y otros destinos recomendados  en la página sobre este país.

¿Vas a visitar Milán con niños? Te dejamos una guía sobre qué visitar en Milán en dos dias
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