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Viajar a Cabo de Gata con niños

Uno de los rincones más bellos de España

El Parque Natural Marítimo Terrestre de Cabo de Gata es un lugar magnífico para viajar en familia. Marco de algunas de las playas más bonitas de España, escenario de películas como Lawrence de Arabia y paso migratorio de aves tan características como el flamenco rosa, al que todavía se le puede en libertad en las salinas. Pocos conocen que la UNESCO lo ha declarado Reserva de la Biosfera o que Lorca se inspiró para su obra Bodas de Sangre en un crimen que se cometió en uno de los cortijos que salpican el parque: el Cortijo del Fraile.

Se encuentra en Almería, fundamentalmente en los términos municipales de Níjar y Carboneras y se extiende a lo largo de la costa durante casi 50 km., entre los pueblos de Carboneras y San Miguel de Cabo de Gata. La parte terrestre, con una extensión de casi 50.000 hectáreas, fue declarada Parque Natural el 27 de enero de 1988. La Reserva Marina tiene una extensión de unas 4.600 hectáreas y fue declarada como tal el 12 de julio de 1995.

En el Parque podrás encontrar especies como lagartos, zorros o disfrutar de las más 100 especies de aves de las que presume el parque. Si te zambulles en el agua, con un poco de suerte, podrás ver algún pulpo o alguna morena.

Tiene unos acantilados magníficos de origen volcánico y, resultado de su clima semiárido, unos desiertos y unas dunas espectaculares, que te permitirán tener la sensación de que por un momento no estás en este mundo.

Consejos para ir al parque

A demás de las recomendaciones que te describimos en nuestra página de inicio, te dejamos también unos cuantos consejos de viaje, que a nosotros nos fueron muy útiles.

¿Cuándo ir?

Cualquier mes del año puede ser bueno para conocerlo. Desde marzo hasta octubre te puedes bañar en la playa. Puedes hacer submarinismo, pero para disfrutar las maravillas marinas, con unas gafas y unas aletas tienes suficiente. No olvides que la pesca submarina está prohibida en la reserva. Sea cual sea tu plan, si te vas a bañar, ten cuidado con los niños. Intenta hacerlo fuera de los meses de julio y agosto. De forma que, si quieres combinar buen tiempo, temperaturas suaves, posibilidad de meterte en el mar y evitar las aglomeraciones, los mejores meses son mayo, junio, septiembre y octubre.

¿Dónde alojarte?

Si quieres viajar con la familia por el Parque Nacional de Cabo de Gata, un buen lugar donde establecer tu centro de operaciones es San José. Pero si eres de los que prefieres espacios más íntimos, el parque está salpicado de pequeños cortijos. Existen también pueblos más pequeños con mucho encanto con Las Negras o Agua Amarga, pero se trata de opciones más caras.

¿Cómo moverte?

Sin duda alguna, para ir al cabo de gata necesitas tu propio coche particular. Si viajas desde cualquier punto de la península, puedes venir en el tuyo propio y, si vienes de fuera, en el aeropuerto de Almería, que además está muy cerca del parque natural, existen varias opciones para el alquiler de coche. El tren todavía no es una opción muy recomendable para viajar a la ciudad.

A la hora de meterte en el mar

Compra unos escarpines para los peques e incluso para los mayores. Suele haber muchas piedras en las playas. Aunque hay excepciones, como la playa de Mónsul.

Aprende a entender el viento, ya que puede arruinarte magnifico día de playa. Si sopla levante, inténtalo con las playas de poniente (p.e. la Playa de Las Salinas) y, si sopla poniente, prueba las playas de levante (p.e. la Playa de Los Genoveses).

Ten cuidado siempre con el mar y con los niños pequeños: hay playas muy escarpadas en las que cubre muy rápido. Si sumamos a esta circunstancia un elevado oleaje, nos da como resultado un baño peligroso para los pequeños.

Si viajas con niños muy pequeños, lo mejor será que te quedes en las playas que están en los mismos pueblos porque tendrás a mano todos los servicios. Así, como mejores opciones, tienes la playa de San José o la de Carboneras. Si son un poco más mayores, ya puedes disfrutar playas como la de Mónsul, Los Genoveses, el Playazo de Rodalquilar o la playa de Las Salinas. Y si ya están preparados para caminatas y para ascensos y descensos por los acantilados, puedes decantarte por cualquiera de las calas que se reparten por todo el litoral o bajar a la playa de Los Muertos.

Toma todas las precauciones necesarias para el sol, incluso fuera del verano. La brisa permanente que hay hace que te olvides del calor y te acabas quemando.

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¿Qué comer?

Después de un largo día de playa o de senderismo, no hay nada mejor que dejarte caer por alguna de sus pedanías y saborear en algún bar o restaurante sus deliciosas tapas.

En Cabo de Gata hay muy buenos sitios para comer y no necesariamente tienen por qué ser restaurantes. Muchas veces, con un par de tapas en algún bar o alguna terraza al aire libre puedes haber comido o cenado sin problema. Prueba los “cherigan”, las tostadas de ajoblanco, los boquerones fritos, la caldereta de pescado o la gamba roja de Garrucha. No te dejes tampoco el aceite del Desierto de Tabernas, una delicia para el paladar.

Información práctica

Por último, te dejamos la información publicada por la Junta de Andalucía sobre el parque. Con esto, ya estás listo para poder irte con tu familia a recorrer uno de los parques naturales más bonitos que ofrece Andalucía.

Rutas por Cabo de Gata

Te ofrecemos unas cuantas propuestas para pasar unos días de descanso en el Parque Natural de Cabo de Gata. Cada una de las dos rutas las puedes hacer en un día. No obstante, te recomendamos que para saborear bien el parque le dediques al menos cinco días. Cualquiera que sea la playa en la que pares, te querrás quedar todo el día.

De Mojácar a Agua Amarga

En esta etapa, técnicamente aún no habrás entrado en el Parque Natural pero, por su enorme atractivo, merece la pena que lo incluyamos en tu visita a Almería. Tal cual está planteada ,te llevará un día hacerla, pero puedes dividirlo en cuantas etapas quieras ya que prácticamente todos los destinos disponen de magníficas playas para terminar el día.

De la misma forma, si tienes tiempo, puedes entrar un poco en el interior y hacer una pequeña incursión en las cuevas de Sorbas, donde podrás elegir, en función de la dificultad, diferentes opciones para entrar con los peques. No olvides llevar ropa cómoda porque, aunque elijas la ruta más sencilla, no se trata de un simple paseíto por una cueva. En este caso, valora el dividir la ruta en dos días para poder hacerla cómodamente.

Vera

Si decides comenzar por esta ruta, una muy buena opción para alojarte puede ser Vera (1), con una playa de unos 6 km. de longitud. Por sí sola la tranquilidad de la zona te permitirá pasar un día espectacular jugando a las palas, paseando o dándote un buen chapuzón en el mar. La playa es tan grande que tienes garantizado tu ratito de intimidad y privacidad. Si te gusta el tema nudista, al norte de la playa de Vera, encontrarás multitud de opciones. No dejes de comer en el restaurante d’Maruja (2), en Puerto Rey, con unos arroces y unas tostadas de ajoblanco increíbles. Las opciones de alojamiento suelen ser bastante económicas.

Si vas a estar mucho tiempo en Vera, tienes más posibilidades de ocio en el parque acuático de Aquavera (3) o, un poquito más alejado, en Garrucha, un circuito de karts (4).

Destinos en mapa

Mojácar

La primera parada de la ruta debe ser el pueblo de Mojácar, un bello pueblo blanco ubicado en lo alto de una colina. Siempre fue una plaza ansiada por todos: romanos, fenicios, cartaginenses tuvieron aquí su hogar, pero fue con el Califato de Córdoba cuando alcanzó su mayor esplendor.

Aparcamiento

Hay un aparcamiento en la entrada del pueblo (4) por lo que no merece la pena arriesgarte a subir con el coche hasta la misma plaza. En el mapa, como verás, sólo se recoge una pequeña vuelta al lugar que no deja de ser orientativa, así que hazlo a tu aire.

Ruta por la ciudad

La localidad es muy pequeña y merece la pena perderte con tu familia por las callejuelas: no dejes de pasar a la Iglesia parroquial (5) de Santa María o pasear por sus aledaños. Aprovecha para tomar algo y descansar en la Plaza del Parterre, construida sobre un cementerio árabe.

Baja por el Ayuntamiento (6) hasta llegar a la Puerta de la Almedina (7), reconstruida en el siglo XVI sobre la original puerta árabe. Desde allí te puedes dirigir al Mirador del Castillo (9), el punto más alto del pueblo, para bajar de nuevo a la Plaza Nueva (10), donde te encontrarás con otro mirador, de vistas magnificas.

Volviendo al interior del pueblo, podrás visitar alguna de sus tiendas, comprar aceite Castillo de Tabernas o pasar a la oficina de información turística (11) para recoger más información de la zona.

Destinos en mapa

Carboneras

Saliendo de Mojácar hacia el sur, recorrerás una carretera que atraviesa unos terrenos muy escarpados, pero con unas vistas que bien pueden merecer una parada en la cuneta para finalmente llegar a Carboneras (12), el pueblo que te marcará el extremo norte de Cabo de Gata. El pueblo tiene la desgracia de albergar uno de los mayores escándalos urbanísticos del litoral del parque, el hotel ilegal de la playa de El Algarrobico, un caso especialmente grave desde el punto de vista medioambiental.

Si vas a pasar por el pueblo a la hora de la comida o de la cena, date un paseo por una de las calles más comerciales del pueblo, la calle Sorbas, para dejarte caer en el bar Don Felipe (13), justo en el centro de la localidad, fantástico y asequible. No dejes pasar la oportunidad de probar la gamba roja.

Destinos en mapa

Saliendo de Carboneras por la costa, hacia el sur, dejarás una cementera a tu izquierda y, a partir de allí, encontrarás multitud de rincones donde podrás perderte y a los que, sin duda, regresarás con toda la familia.

Sin duda, se trata de uno de los paisajes más característicos del Parque de Cabo de Gata. Cualquier época del año te permite apreciar su belleza minimalista. Los tonos ocres y tostados combinan a la perfección con el intenso azul del mar, a lo que se suma los colores lilas y amarillos que salpican los valles durante la primavera.

La Playa de los Muertos

¿Cómo llegar?

La siguiente parada obligatoria de tu viaje es la Playa de Los Muertos (11), una de la playas más bonitas de Almería e incluso de España. De un kilómetro de longitud, el hecho de que sea de pequeñas piedras y no de arena la convierte en la playa más cristalina del parque. A ello se unen las escarpadas pendientes que bajan directamente a la playa, que la encajan dentro de las montañas y que la convierten en marco incomparable. En la parte sur de la playa hay un peñasco (12) que forma una zona un poco más recogida del viento, más propensa al nudismo e ideal para sumergirte bajo el agua.

La playa

El acceso a la playa es complicado ya que requiere superar un desnivel importante desde el aparcamiento, que no te dará problemas durante la bajada, pero puede que sí lo haga en el momento de la subida cuando vuelvas al coche. La playa tiene habilitadas dos zonas de aparcamiento a un lado (13) y a otro (14) de la carretera. Si bajas con niños, ten en cuenta que una vez llegues a la playa, sólo hay piedras y mar. Asegúrate de llevar todo lo que vayas a necesitar para no tener que depender de la caridad de los demás bañistas. Si tienes niños pequeños, te recomendamos ir cuando no sople viento de levante o no haya olas.

Si no quieres o no puedes hacer el esfuerzo de bajar a la Playa de los Muertos, hay otra opción al lado de la cementera (15) pero no tiene mucho encanto. Y si tienes tiempo porque no hayas podido bajar a la playa, puedes subir a contemplar las vistas desde el Faro de la Mesa Roldán (16).

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Agua Amarga

Siguiendo el camino, puedes acercarte con la familia a Agua Amarga, una pedanía del Municipio de Níjar y uno de los pueblos que tiene más encanto del litoral. Aunque su playa no es muy buena y el pueblo es muy pequeño, el ambiente siempre es muy animado. Puedes dejar el coche en el aparcamiento (17) que hay en la carretera que cruza el pueblo para luego acercarte andando hasta la plaza del pueblo (18). En los alrededores de la plaza encontrarás varias tiendas con encanto y algunos restaurantes donde se puede comer una tapa y tomar algo o sentarte a cenar.  Una pizza en la pizzería Carpanta (19), un delicioso arroz en el restaurante del Hostal La Palmera (20) o un pincho de tortilla en el bar La Plaza (21). Y, por último, terminar el día viendo anochecer en la misma playa (22).

Como opciones de alojamiento en Agua Amarga, puedes elegir entre las excelentes villas que ofrece Real Agua Amarga (23) o una opción más económica, si vas sólo con un niño, que es el Hotel Senderos (24).

Destinos en mapa

Si, por el contrario, decides seguir tu viaje conduciendo hacia el sur, puedes llegar a la Cala del Plomo, una zona de difícil acceso con el coche -sólo recomendable si tienes un SUV o un todoterreno-, por lo que conviene ir con cuidado. Si tienes suerte, te encontrarás con poca gente y te podrás dar un paseíto muy agradable por las rocas de la izquierda.  La poca profundidad del agua la convierte en una playa segura para los más pequeños. Seguro que encuentras tu lugar para poder quedarte con tu familia una tarde tranquilamente, haya baño o no. Desde la Cala del Plomo también hay un sendero hasta la Cala de Enmedio.

Desde Las Negras hasta el arrecife de las Sirenas

El Parque Natural sigue teniendo muchos rincones naturales y pueblos encantadores que son muy apetecibles para perderte. En este caso, la ruta discurre por el pleno centro del parque natural y comprende la parte del litoral que se sitúa entre el pueblo de Las Negras hasta el de San José. Te llevará un día hacerla y podrás transitar por muchos de los lugares más característicos del parque natural. Eso sí, considera que a cada parada que hagas, la tentación de disfrutar de alguna de sus playas será muy grande. Hemos dividido el viaje en varias etapas por si sucumbes a la tentación.

Destinos en mapa

Las Negras

Comienzas en Las Negras (1), un pequeño (cada vez menos) pueblo blanco con una encantadora playa de piedras, adornada con pequeñas barcas de colores, tan característica de este pueblo. Todo lo que tiene de incómoda lo tiene de bonita. En el pueblo han proliferado pequeños comercios de artesanos y algún que otro restaurante con mucho encanto a lo largo de la playa. Te dejamos la referencia del restaurante La Palma (2) o de La Bodegiya, un bar pegado a la playa (3).

La playa de Rodalquilar

La siguiente parada puede ser la playa de Rodalquilar (4) o, como la llaman aquí, el “playazo”, donde toda la familia podrá disfrutar del snorkel o mejor, dar un paseo por el sendero que recorre los acantilados que quedan en la parte norte de la playa y que une esta con la Cala de El Cuervo. Esta opción es altamente recomendable ya que te podrás encontrar incluso con animales en libertad en momentos en los que haya poca gente. Caminando, te puede llevar como poco una hora y media ida y vuelta. En tu camino pasarás por encima de la cueva de Las Palomas, si bien esta sólo es accesible desde el mar.

Dejando atrás Rodalquilar, camino hacia el sur, pasarás por el mirador de la Amatista (5), donde podrás hacer una breve parada para contemplar una panorámica del litoral, si el viento te lo permite.

las negras viajar a cago de gata con niñosLa Isleta del Moro

La siguiente parada de tu viaje la podrás hacer en La Isleta del Moro (6), pero antes de dejar la carretera para desviarte al pueblo, para para poder contemplar la ya clásica imagen del pueblo pegado al peñón y que ha sido tantas veces fotografiada. Una vez que llegas al pueblo, te darás cuenta de que ofrece la estampa de lo que podría ser en tiempo un pueblo de pescadores de Almería: casas encaladas, de poca altura, colocadas de una manera un tanto caótica a lo largo del promontorio que desemboca en ese peñón tan característico y que le da al pueblo su singularidad.

Las barcas de pescadores al pie de las casas, esperando salir a navegar, completan el cuadro perfecto del pueblo. No dejes de probar la caldereta de pescado o de acercarte al peñón. Ya sabes que siempre puedes darte un baño en la playa que hay un poquito más abajo.

San José

San José (7) está a apenas quince minutos en coche de la Isleta del Moro y es el pueblo más grande de la zona, en el que las opciones de restauración y alojamiento se multiplican, lo que le convierte en un destino más turístico y, quizás, con menos encanto que sus vecinos. Eso sí, puede presumir de tener una de las playas más seguras para el baño de los más pequeños. En cualquier caso, si llegas a la hora  de la comida, existen varias opciones a considerar: pueden ser el Bistró de la plaza Génova (8), para comer una pizza a buen precio, el restaurante Casa Miguel (9), o la terraza del hotel Doña Pakyta (10), con una carta más amplia, pero más cara, aunque las vistas por sí solas ya tienen un precio.

En cuanto al alojamiento, puedes probar el Vistamar (11), que, aunque retirado de la playa de San José, te queda muy cerca para acceder a las playas de Mónsul (12) y de Los Genoveses (13), dos de las playas más conocidas y amadas en Almería.

Mónsul y Genoveses

Acceso

Recuerda que el acceso a las playas de Mónsul y de Los Genoveses está restringido en verano. Por ahora, fuera de temporada, puedes acceder en coche a las mismas. Desde 2010, de junio a septiembre se instala una barrera (14) en el acceso al camino que conduce a las playas y que cierra el paso cuando los aparcamientos ya están llenos de forma que sólo podrás acceder a las mismas caminando, en bicicleta o en transporte público. En cualquier caso, entérate antes de planificar tu viaje.

Perfectas para niños

Ambas playas se encuentran en medio de la naturaleza y bien merece la pena dedicarle a cada una de ellas un día entero para poder saborearlas y disfrutarlas con toda la familia debidamente. Date una vuelta con los niños para explorar todos los rincones y encontrar todo tipo de bichos. Coge las gafas de bucear y ponte a contemplar los peces sin tener que alejarte mucho de la orilla. Como decíamos, la playa de Mónsul es una de las más indicadas para ellos. También tienes opciones nudistas cerca de allí. Llévate todo lo que necesites no sólo porque allí solo hay agua y tierra, sino sobre todo porque, una vez llegues, puede que no quieras volver nunca más.

Sin embargo, toca seguir la ruta hasta el siguiente punto, para el que tendremos que dejar el litoral por un momento y adentrarnos en los campos de invernaderos que cada vez son más numerosos en la parte este de Almería. El recorrido en coche entre San José y la siguiente parada te puede llevar unos veinte minutos.

Las salinas

La playa y las salinas

Muy cerca de San Miguel de Cabo de Gata, puedes parar (15) para contemplar las salinas del parque, que se encuentran enfrente de la playa. Se trata de un humedal donde podrás encontrar un gran número de aves (sobre todo, flamencos rosados, cuyo paso migratorio coincide con la época veraniega, especialmente a finales de julio y principios de agosto).

La playa de Las Salinas (16) tiene una extensión de unos 5 kilómetros y fuera de temporada puede llegar a ocurrir que mires a tu izquierda y a tu derecha y compruebes que no hay nadie más bañándose.

La Fabriquilla

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Si te fijas bien en uno de los extremos de la playa, se divisa el campanario de una pequeña iglesia (17), que ha pasado a ser la imagen más característica de esta playa. Pasada la playa, un rincón con mucho encanto es La Fabriquilla (18).

Si sigue abierto, prueba a tomarte algo al atardecer en el bar La Estrella (19), antes o después de bañarte. Una experiencia irrepetible. La playa de La Fabriquilla es más pequeña que la playa de las Salinas, pero está más protegida del viento, algo habitual en esta zona.

La permanente brisa y la luz forman parte del paisaje. La combinación de ambas y los contrastes entre el ocre del desierto y el azul intenso del Mediterráneo convierten los atardeceres en toda una experiencia.

Para cinco minutos en el bar de La Fabriquilla y, mientras los más pequeños se bañan, dedícate a contemplar el mar Mediterráneo, así como las colinas que van ascendiendo a tu izquierda hasta caer en el agua. Tal es el encanto de este lugar que antes o después reincidirás.

El Arrecife de las Sirenas

A continuación, puedes subir hasta el cabo que da nombre al parque y que es, a su vez, el punto más al sudeste de la Península. Desde el faro (20), párate a observar las vistas que te ofrece. Si no hay oleaje, posiblemente encontrarás a alguien haciendo snorkel y, si no, siempre puedes animarte tú. Desde allí, podrás contemplar el Arrecife de las Sirenas (21), uno de los puntos más fotografiados del parque y que en tiempos era hábitat de la foca monje. Si la marea no está alta, podrás bajar hasta el nivel del mar.

De ahí, como siempre ocurre en Almería, al final del recorrido deberás elegir entre quedarte en la playa de Las Salinas o encontrar un hueco donde quedarte en alguna de las calas que puedas encontrar desde la carretera por la zona del arrecife de Las Sirenas.

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