Plaza del comercio viajar a Lisboa con niños Portugal

Lisboa

La ciudad de la luz

Si hay algo que tiene de atractivo Lisboa es la luz. Cualquier día del año, Lisboa te obsequiará con una luz especial. Ya sea por la proximidad al río Tajo, ya sea por su especial orografía, la ciudad siempre te regalará magnificas instantáneas de su arquitectura, paisajes y gentes. Si consigues salvar las cuestas con los elevadores y los tranvías, harás que este viaje en familia sea muy cómodo para los niños.

Situada en la desembocadura del río Tajo, está llena de lugares que recuerdan las diferentes etapas de la historia de la ciudad. Desde su fundación por los fenicios, no ha perdido ese carácter de ciudad vinculada al comercio. También, la época árabe, grabada en el Castillo de San Jorge. Después, los grandes descubrimientos de los s. XV y XVII. O sus vínculos con España y el gran terremoto de 1755.

No es una ciudad ordenada ni un ejemplo de urbanismo, pero las calles empinadas del centro, con sus miradores y sus edificios modernistas, los azulejos de sus fachadas, el aspecto decadente de muchas de ellas y los antiguos tranvías que aún las recorren son una delicia para disfrutar y paladear en medio de un clima templado y cálido. Un placer para el viajero.

¿Cómo moverte?

La ciudad está muy bien comunicada mediante transporte público. Tanto el metro con los autobuses funcionan bien y te permiten acceder a los diferentes puntos de interés con relativa facilidad. Es muy recomendable que adquieras la tarjeta de transporte Viva Viagem, que podrás comprar en cualquier estación de metro y que te permite adquirir un billete diario. Por poco más de 6 euros, podrás subirte en cualquier metro, autobús, elevador o tranvía.

Otra opción que puede ser interesante si viajas con niños es la del autobús turístico. Existen dos compañías que lo operan, City Sightseeing y Yellow Bus. Ambas abarcan prácticamente las mismas zonas y te permiten recorrer los principales destinos turísticos de la ciudad.

Centros comerciales

Para los amantes de las compras, existen varios centros comerciales, como el que se encuentra en el Barrio Alto, una zona que también está muy surtida de tiendas. O los que se encuentran en el Parque de las Naciones o el Centro Comercial de Amoreiras, desde el que también podrás disfrutar de una panorámica muy bonita de la ciudad. Pero si hay algo que aparece como uno de los signos distintivos de la ciudad, son los antiguos comercios que te encontrarás por toda la zona centro de la ciudad, especialmente en el barrio de Alfama.

¿Dónde comer y/o dormir?

En cuanto al alojamiento encontrarás hoteles de toda clase y condición en los alrededores de la Plaza del Marqués de Pombal y a lo largo de la Avenida de la Libertad.

Por lo que se refiere a la gastronomía, la oferta de Lisboa es muy amplia y va mucho más allá del bacalao o las sardinas. Te dejamos la referencia de varios restaurantes para acertar con los más pequeños: Forno d’Oro, La Doca de Santo, La Brasserie de L’Entrecôte o el clásico Hard Rock Café.

Muchas ventajas para los niños

Por último, simplemente comentar que Lisboa ofrece muchas facilidades para los más pequeños y la mayoría de monumentos y atracciones turísticas admiten la entrada gratuita para los menores de 12 años. Te dejamos tres propuestas para que puedas pasar un fin de semana de lujo con tu familia en la ciudad.

El centro de la ciudad

La parte más colorida y más interesante de Lisboa es la que se sitúa entre el Barrio Alto y el Barrio de Alfama. A pesar de las cuestas, encontrarás numerosos atractivos para los niños: el Castillo de San Jorge así como el hecho de incluir en la ruta trayectos en tranvía. La ruta está pensada para que le puedas dedicar un día para hacerla cómodamente.

Destinos en mapa

Barrio de Alfama

La ruta comienza en el Barrio de Alfama, concretamente en el Castillo San Jorge (1). El Barrio de Alfama es una de las zonas más antiguas de la ciudad, gracias a que en su mayor parte se libró del terremoto de 1755. Llena de pequeñas tiendas tradicionales, calles empinadas y retorcidas, edificios antiguos, tiene un encanto decadente muy particular que llamará la atención de todos los miembros de la familia.

El Castillo de San Jorge

La mejor manera de llegar al castillo en transporte público es la Línea 737 que sale de la Plaza de Figueira (2) y te deja muy cerca de la entrada (3). Desde allí, a través del Arco de San Jorge (4), llegas a la entrada (5), donde podrás comprar los billetes y adquirir un mapa. Una vez en el castillo, y sin perder de vista los pavos reales que te vas a encontrar, no dejes de visitar la cámara oscura (6) para ver imágenes en tiempo real de toda la ciudad captadas a través de ese artilugio. Se trata de una visita que suele gustar a los más pequeños. No olvides que sólo funciona con la luz del día.

Si les gusta, puedes visitar otra en tu viaje a Edimburgo. Acércate a los restos árabes (7) o, si te animas a subir y bajar escaleras, llegar hasta la Torre de San Lorenzo (8), concebida para ser un acceso seguro a uno de los pozos de agua que surtían al castillo. Fíjate en las arcadas que te encontrarás cuando vayas saliendo (9) porque son los restos que quedan de la alcazaba árabe. Por último, llegarás al mirador (10), desde donde tendrás unas vistas espectaculares del Barrio de la Baixa, el Barrio Alto o el Tajo.

Mirador das Portas do Sol

Desde ahí, puedes bajar por al Mirador das Portas do Sol. En tu camino de bajada del castillo, dejarás a tu izquierda el Palacio Azurara (11), que en la actualidad alberga la Fundación Ricardo do Espírito Santo Silva.

El mirador (12) está presidido por una estatua dedicada a San Vicente (13), construida en los años sesenta y ubicada allí en 1970.

Iglesia de San Vicente

Desde el mirador, se puede contemplar todo el Barrio de Alfama, presidido por la Iglesia de San Vicente (14), construida en los siglos XVI y XVII al estilo renacentista, y por la cúpula del Panteón Nacional (15), ejemplo del barroco portugués que data del siglo XVII. Ambos edificios se pueden divisar en la lejanía. Justo al lado, está el mirador de Santa Lucía (16), que te dará otra perspectiva el Barrio de Alfama.

Desde ahí puedes subir la línea 28E del tranvía (17), que te podrá llevar hasta el Barrio Alto o puedes hacer el recorrido andando. En tu camino te encontrarás con la Catedral de Lisboa (18), de estilo románico, donde descansan los restos de San Vicente, y, justo enfrente, la Iglesia de San Antonio, el Santo más venerado de la ciudad (19).

Museo Arqueológico del Carmen

Una vez llegues al Barrio Alto, te puedes bajar en la Plaza de Luis Camoens (20) o, si tienes tiempo, un poco más lejos, en el Mirador de Santa Catalina (21). Se trata de una zona comercial muy llena de vida. Desde la plaza, te puedes dirigir por la Rua Garret hacia las ruinas de la Iglesia del Convento de Santa María del Carmen (22), construida en el siglo XIV y destruida en parte por el terremoto de 1755. En la actualidad alberga el Museo Arqueológico del Carmen, que alberga piezas desde la Prehistoria hasta la Edad Contemporánea.

Elevador de Santa Justa

Justo al lado, está el Elevador de Santa Justa (23), dese del que podrás bajar al Barrio de la Baixa y, recorriendo la Rua Augusta, llegar a la Plaza del Comercio (24).

Plaza del Comercio

La Plaza del Comercio es uno de los lugares más representativos de Lisboa. Esta plaza porticada, construida en los siglos XVIII y XIX, se ubica en el lugar donde se encontraba el Palacio Real, totalmente destruido por el terremoto de 1755. Dominan la plaza la estatua ecuestre de Jose I (25) y el Arco del Triunfo (26) que conecta con la Rua Augusta así como el Cais das Columnas o Muelle de las Columnas, en la misma ribera del Tajo (27).

Rossio

Merece la pena que dediques el resto del día a visitar las otras plazas más representativas de Lisboa. Justo al lado de la Plaza del Comercio, se encuentra la Plaza del Municipio (28), presidida por la Camara Municipal. De allí te puedes dirigir a la Plaza del Rossio (29), el centro neurálgico de Lisboa, donde se encuentra el Teatro Nacional D. Maria II (30) y la Estación del Rossio, de estilo neomanuelino (31). La siguiente parada es la Plaza de los Restauradores (32), desde donde podrás acceder a la Avenida de la Libertad (33), que conecta con la Plaza de Marqués de Pombal.

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El Barrio de Belén

En el Barrio de Belén se encuentran algunos de los principales monumentos históricos y religiosos de la ciudad. Si complementas la visita con otros puntos que puedan ser más atractivos para los más pequeños como el Planetario o el Monumento a los Descubrimientos, la jornada gustará a todos los miembros de la familia. La ruta que te proponemos te llevará una mañana o una tarde.

Se encuentra un poco retirado, pero de la Plaza de Figueira, desde el centro de Lisboa, sale la línea 714 de autobús o la línea 15 de tranvía. De la misma forma, la línea 728 conecta el Barrio de Belén con el Parque de las Naciones. Todos ellos te dejan en la esquina del monasterio (1). Si te acercas en coche, existen diferentes espacios para aparcar por toda la zona y un aparcamiento de pago en el Centro Cultural de Belén.

Destinos en mapa

Monasterio de los Jerónimos

Puedes comenzar en el Monasterio de los Jerónimos (3), construido en los siglos XVI y XVII por encargo del rey Manuel I y clasificado en 1983 como Patrimonio de la Humanidad. En 1833 el monasterio se secularizó, pero la Iglesia de Santa María de Belén sigue siendo la sede de la parroquia de Belén. La iglesia alberga la tumba del navegante Vasco de Gama y del poeta Luis de Camoens. Todo el conjunto, tanto la iglesia como el claustro del monasterio, constituye una joya de la época manuelina, que combina elementos del gótico y del renacimiento.

El Museo Marítimo y el Planetario Calouste Gulbenkian (4), se instalaron en los Anexos al Monasterio en 1962. La entrada al planetario es muy barata y algunos días, gratuita. Pero las diferentes sesiones son sólo en portugués.

Desde allí, te puedes dirigir a los jardines de la Plaza del Imperio (4) y, atravesando el paso subterráneo bajo las vías del tren, llegar al paseo que te llevará a la Torre de Belén y al Monumento a los Descubrimientos.

Torre de Belén

La Torre de Belén (5), construida entre los años 1515 y 1521, también en la época manuelina, cumplió una finalidad fundamentalmente defensiva para proteger el estuario del Tajo de incursiones navales enemigas. Como curiosidad para los niños, en su interior encontrarás una representación de un rinoceronte que llegó a Lisboa en el siglo XIII, regalo del Sultán del reino de Cambay (Guyarat) en India, al reino de Portugal.

Monumento a los Descubrimientos

Justo antes de llegar al Monumento a los Descubrimientos (6), te encontrarás en la explanada una rosa de los vientos gigante, de unos 50 metros de diámetro, realizada de piedra caliza negra y roja, que tiene 50 metros de diámetro. El edificio es un homenaje a la expansión portuguesa por todo el mundo. En él, están representados navegadores, cartógrafos, guerreros colonizadores, evangelizadores, cronistas y artistas que contribuyeron a esa expansión. Su estructura definitiva, de hormigón, se construyó en 1960 para conmemorar los 500 años de la muerte del Infante D. Enrique.

Tiene una altura de 56 metros y se ha convertido en uno de los referentes de la ciudad. Al subir al edificio te encuentras con dos inscripciones. Una de ellas reza «Al Infante Don Enrique y a los portugueses que descubrieron los caminos del mar». Ten en cuenta que, si bien la entrada es gratuita para los más pequeños, el muro de hormigón que te encontrarás arriba tiene una altura de aproximadamente 1,30 metros por lo que los más pequeños no podrán ver mucho. Pero las vistas que se tienen desde arriba de todo el barrio, así como del Puente del 25 de abril (7) y del Monumento a Cristo Rey (8) al otro lado del Tajo, son insuperables.

¿Pasteles de nata?

Por último, puedes terminar tu jornada saboreando con los más pequeños uno de los deliciosos pasteles de nata en la tienda que tiene fama de hacer los mejores desde 1837, Pastéis de Belém (9). Justo enfrente, puedes aprovechar para dar un paseo por la Rua Viera Portuense, donde encontrarás las casas más antiguas del barrio de Belén, alguna del siglo XVII, (10) hasta llegar a los jardines de Alfonso de Alburquerque (11). Para volver al centro de Lisboa, los tranvías y autobuses paran justo delante de la tienda de pasteles (12).

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Parque de las Naciones

Una buena manera de empezar la mañana durante tu viaje en familia por Lisboa puede ser el Parque de las Naciones, construido con motivo de la Exposición Universal de 1998. Ubicado en la ribera del Tajo, la zona se ha convertido en un moderno centro cultural y de ocio y es un complemento perfecto para tu visita a la ciudad ya que será la parte que más guste a los niños.

Pero si esta zona tiene un especial interés para tu viaje en familia es porque en el Parque de las Naciones se ubica el Oceanario, uno de los acuarios más grandes del mundo, que hará disfrutar a los más pequeños (y a los no tanto) de la familia. La ruta que te proponemos puede llevarte una mañana o una tarde.

Estación de Oriente

La visita la puedes empezar en la Estación de Oriente (1), construida por Santiago Calatrava para la Exposición Universal. La estación de metro se encuentra a tres paradas del aeropuerto y te permite un acceso rápido al parque. Justo al lado, hay un centro comercial (2).

Destinos en mapa

Desde el centro de Lisboa, se puede acceder fácilmente en la línea 728 de la empresa de autobuses públicos. Puedes subir en la parada que se encuentra a escasa distancia de la estación de metro de Terreiro do Paço, cerca de la Plaza del Comercio y bajarte en la parada que se encuentra al lado del Oceanario. Si te acercas en coche, existe un aparcamiento de pago muy cerca de las instalaciones del acuario.

El oceanario

El oceanario (3) es la atracción estrella de esta jornada. No sólo se dedica a la exhibición de especies marinas, sino que también tiene una fundación para la conservación de las mismas. Se encuentra situado en medio de un estanque artificial al que se accede desde el lado sur. Todo gira en torno a un acuario de agua salada de 5 millones de litros de agua, que no dejas de ver prácticamente en todo el recorrido.

Sólo por este acuario gigante ya merece la pena visitar el oceanario. Pero también podrás disfrutar de los charranes, pingüinos y frailecillos con los que comienza, así como de las nutrias marinas. Pero si por algo destaca el Oceanario es por la colección de invertebrados que tiene. Es una muy buena oportunidad para poder contemplar de cerca un escalofriante pulpo del Océano Pacífico. A lo largo del recorrido, te encontrarás también con pequeñas experiencias interactivas sobre la conservación del medio ambiente, el ahorro de recursos y la gestión del reciclaje.

Una vez salgas del Oceanario y muy cerca de este, puedes acercarte, si te queda tiempo, al Centro de Ciencia Viva (4), en el Pabellón del Conocimiento, un museo de ciencia y tecnología interactivo muy indicado para los niños, si bien tiene el inconveniente del idioma.

Puente Vasco de Gama

Después, puedes darte un paseo por los Jardines del Agua (5) hasta llegar al Teleférico (6), que te podrá llevar hasta la Torre de Vasco de Gama (7), que cuenta con un restaurante y un mirador. Desde el teleférico mismo, también podrás tener una visión general de todo el Parque de las Naciones, del estuario del río Tajo y del Puente Vasco de Gama (8), construido también con motivo de la Exposición Universal y que, con sus 16 kilómetros de largo constituye una verdadera obra de arte de la ingeniería.

No queremos terminar este artículo sin recordarte que puedes consultar unos cuantos consejos de viaje en nuestra página de inicio que te podrán venir muy bien.

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